• Metería en la cárcel a un hijo mío, sin dudarlo... por su bien, cuanto antes mejor.

  • Si fuera mi hijo... le metería en la cárcel una temporada. Fuera, no puedo protegerle, pero ahí... me ocuparía de mantenerle sano y salvo.

  • A veces el amor no es suficiente. Rezo por él, cada día. Pero si quiero que no malogre su vida... tengo que hacer algo más.

  • ¿Que por qué te hago esto?, porque soy tu ángel de la guarda, tú lo has dicho, y pienso dejarme la piel para que no seas un delincuente.

  • ¿Te acuerdas cuando nos conocimos?. Pensabas que yo nada más era el chico rico del pueblo dispuesto a seducir a la pobre hija de un pescador... hasta que me enamore de ti.

  • Le he dicho que sigo enamorado de ti... porque es la verdad, no lo puedo negar, y tú tampoco. Sé que esta situación es insostenible, y no quiero que te marches del pueblo... y además, sería inútil... te seguiría a donde fueras.

  • ¿Buscas esto?... pero solo hay un paquetito de polvo de este color tan sucio. ¿Y vale un pastón?... ¿tanto como tu vida, Rafa?.

  • ¡¿Y qué gano yo, con que el mayor traficante de Barbate, me de un trato especial?! ¡¿Qué gano?! Porque entérate que Rafa y casi todos los chavales del pueblo... quieren ser como tú.

  • ¡No seas ñiñato! Te estoy ofreciendo un buen trato. Si no fuera por Lucía, mis hombres ya te habrían enterrado vivo. Despídete de los tuyos, a partir de ahora tienes las horas contadas.

  • No lo hice por ti, pero si te interesa, te puedo comprar el caballo... siempre que uses el dinero para largarte de Barbate.

  • Pero te recuerdo que no es una de tus putas, es una religiosa y con voto de castidad, así que no creo que te resulte tan fácil tirártela.

  • No pienso dejarte el campo libre. Después de todo lo que te he tenido que aguantar, sería el colmo que encima me pusieras los cuernos con una monja.

  • Ya te dije que aquí tenemos otras costumbres. No vamos cortando cabezas, para salir en las noticias... no es bueno para el negocio.

  • Lo que es más urgente que lo que tenemos entre manos... Es el acuerdo con la autoridad local que nos garantiza el paso de nuestras mercancías.

  • ¿Que cómo me trata la vida?... mal, compadre. Fíjate que yo no vine hasta el culo del mundo pa admirar a estas bellezas, sino pa platicar de negocios.

  • No quiero que trabajemos juntos, teniente. Quiero que tú trabajes para mí. Que tú, tus hombres estéis a mi disposición cuando yo lo pida. Pagare 10 mil al mes... sin regateos.

 
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